Piedras
Le dieron una piedra pequeña poniéndola sobre la palma de su mano. No podía perderla, no podía dejarla caer, no podía dejarla salir del tablero, o moriría.
La vida dependiente de una piedra.
Así que se fue haciendo con su tacto, con su peso, con su volumen. Día tras día fue probando a lanzarla más alto, más lejos, más precisamente.
La muerte dependiente de una piedra (mientras se vive).
Apretaba la piedra dentro de la palma donde la dejaron por primera vez, con seguridad, aprendidos ya todos los tonos de gravedad de los cuales podía esperarse algo de la piedra.
Un único lanzamiento, eso es la vida sobre el tablero, aprender a hacerse con una piedra y lanzarla.
Y el aire que abraza la piedra mientras ésta viaja a la velocidad más prudente, que se agita emocionado mientras dice: "que fantástica trayectoria"...
Aciertes o no, el juego acaba aquí.
/
