Pag. 91 *** El hombre y la montaña (de opuestos tamaños)

Érase una vez... un hombre pequeño, no muy alto, que aprendió a escalar montañas, y orgulloso estaba de escalar cada vez una montaña más alta. Y más alta la siguiente, y más escarpada la del día después. Y así vivía este hombre pequeño que se creía un gran escalador. Tanto se creía, que en el bar allanado a donde iba a brebar; cuando intentaba contar sus hazañas, nadie quería creer que escalara montañas tan altas. Sobre todo viéndole tan pequeño.
Y también porque nadie había visto montañas tan altas, vez ninguna.
Y entre escalada y llanura, el hombre se cansó de narrar hazañas que nadie creería jamás. Así que se fue a vivir a las montaña. Y allí montañó por mucho tiempo. Callaíto.
Fue así como en la montaña más alta del mundo, vivió por muchos años, y una mañana (cuando vestía barba y más alto era) mirando la llanura, bajó despacio y entró en el bar, donde ya casi nadie le conocía.
Y dijo con voz muy apacible: "Érase una vez... una montaña pequeñita, no muy alta"
Y todos le escucharon atentamente. Esta vez.
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