Espagueti sin edición
Hablamos mucho, últimamente.
Preparando algo más elaborado de lo habitual (mezzanina de espaguetis, con salsa por dentro y bechamel por encima) un largo y afilado espagueti se cuela por debajo, queriendo juntarse entre el fuego y el metal.
Y empieza a tostarse.
Creo que fue la primera cosa, que descubrí en la cocina, ¿se sienten así los alquimistas, no?
En la cocina de mi abuela. Acercar un espagueti alargado, protegido (yo) por su propia longitud, y ver cómo transmutaba en algo que sabía a pan, algo diferente (aunque sepa a pan), mientras se contorsionaba alejándose y acercándose a ese fuego sereno que salía de la (hoy) antigua hornilla (también ayer). Sin tostarlo demasiado, ni poco.
Así que me he puesto a tostar espaguetis debajo del fogón (de hoy) con ayp como espectadores. Y hemos probado a lo que sabe. A lo que sabía.
Y esa preparación tan poco elaborada, nos supera y nos encanta. Como una varita que reúne todo: magia, sabor, sorpresa y aroma de pan recién hecho.
Que no es pan, ni es nada, sólo un espagueti que se escapa por debajo del fogón (de ayer y hoy).
/
La amiga de Musa dijo
La magia la hacéis los tres juntos: A&P + Swica.
Y lo sé cierto.
9 Noviembre 2009 | 01:46 PM