Fssssssssssss
Con los ojos cerrados bebo el último trago de café en la cocina.
El viento se remansa contra la ventana a mi izquierda, por la mañana. Y se queja.
Por la noche, en otra casa, lateralmente sobre otra ventana, el viento entra de golpe y me refresca el cuello. Y mientras miro con el rabillo del ojo (a la ventana), se enciende la luz de la finca de alguien que entra. Y se oyen los pasos, pero el viento no deja de soplar. De entrar. Sube por la escalera. Y los pasos se entrelazan con el viento. Pasa por el patio interior, se oyen las baldosas bajo sus pies, luego la madera, luego la puerta... y entra primero el viento para salir por la ventana de la otra cocina.
5 minutos después, voy con el viento en la espalda subiendo por Castellana, rumbo a mi cocina, mi ventana y mi viento atarascao que refunfuña por las mañanas.
No otro.
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