Cuento muy incompleto de Piriquita y Macedonio

Sentada en su sofalico, Piriquita tuvo una idea. Una dulce idea.
Cogió un viejo calendario y trazó 52 círculos con forma de tartaleta de canela. Su plan era tan simple como efectivo. Regalaría un sofá nuevo, por cada película que le conmoviera hasta llorar a mares. No importaba si era comedia, drama o batallas navales del atlántico. Simplemente bastaba con que la emocionara tanto, que al final le desatara la presa-corazón que guardaba detrás del esternón.
52 veces lloró, 52 películas vió. Por su casa cada semana, iban y venían tejedoras y camioneros intentando obtener un franco sofá.
El último fue Macedonio, con el que lloró el doble. Y en su sofá se quedó.
Para no entrar en más detalles, Piriquita y Macedonio comieron dulces de canela hasta que el palacio se hundió.
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