La Coctelera

Swibel

14 Septiembre 2009

Otra cerveza

Mi padre me afila, y yo me romo.

Sentados en una mesa de una famosa y centenaria cadena de montaditos le explico a mi padre, algunos de los sucesos de mi vida. Después de tantos años sin vernos, es lo justo.

- y entonces, aquel hombre dijo esto, esto y esto - digo con sobreactuada indignación.
- pero, joder, ¿por qué (carajo, dice su faz) no le has dicho aquello, aquello y aquello?
- es que así salimos todos perdiendo…
- si, pero él pierde 10 veces más… o entonces se le obliga a que diga otra cosa…
- ya, pero entonces yo pierdo casi todo...
- si, pero para él se acabó…- y mi padre me mira como queriendo que le dejé a él, la lanza y el escudo.

Mi padre ha librado muchas batallas (y guerras) en su vida. Es por lo tanto, un guerrero y un estratega verdadero. No de libro, ni de ficción cinematográfica. Suma fuerza y experiencia, y demostrar lo que sabe, le alegra la vida. Mientras me explica cómo debí actuar ante aquel hombre, le veo sonreír, y yo me alegro por ello. En los tres días que lleva en Madrid, le he visto agobiado en el metro, temeroso de que un coche le pase por encima, estresado por el vaivén de una ciudad tan grande y procelosa. Pero ahora sonríe, justo hasta que llego a ese pensamiento (que sonríe) y entonces como si adivinara lo que estoy pensando se pone serio.

- Me gusta pelear con los hombres. Y si son listos, mejor, porque entonces para encontrar una salida, hay que pactar. Concertar, negociar, y allí gana el pensamiento racional y los reflejos. Y si son tontos, pues entonces es que están dispuestos a dejarse matar hasta el final. Pero hasta los tontos, cuando ven que los van a matar, recapacitan y acaban siendo listos.

Y a mi me fascina lo que dice, aunque no esté de acuerdo, ni pueda, ni sepa actuar como él. Y me encanta mirarle cómo lo dice, los gestos con que acompaña las palabras, la frase construida y quizá antes dicha hasta la extenuación. Le miro fijamente y se le nota contento.

- ¿Te vas a comer todo el montadito?
- No. Estoy bien.
- Pues, trae pa´cá... ¿otra cerveza?

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servido por swibel 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

dosdedos

dosdedos dijo

Mi papá también era un guerrero. Están a punto de cumplirse 22 años desde que murió. Esta historia con tu papá me lo trae un poco cerca, porque siempre pienso en qué me aconsejaría si le cuento las cosas que me pasan. A pesar de todo, creo que estaría bastante orgulloso de la bruta que tenía como hija preferida (las otras eran preferidas por otras razones, claro está, que se cuidaba muy bien de no revelar).

Gracias :-)

14 Septiembre 2009 | 07:07 PM

swibel

swibel dijo

daniela, gracias por tu comentario, porque va de padres también. últimamente me cuesta menos recordar las cosas que hice con él, y ahora que ha estado un ratito por aquí, me he pasado un buen rato preguntando.

¿qué tal lo de las maletas?... esa noche, mi padre no quiso bajar... porque mariconadas, las justas!!

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22 Septiembre 2009 | 10:29 PM

dosdedos

dosdedos dijo

jajajaja

Tu papá es lo más.

Fue todo muy bien y charlé más de lo que pinté ¡y no porque sea argentina!

:-)

22 Septiembre 2009 | 10:35 PM

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