Un sol llamativo

Nos modificamos a nosotros mismos.
Publicitamos el cambio.
Nos tatuamos.
Me cuenta cómo se hizo el tatuaje.
Desde la entrada reticente, hasta la amabilidad fraguada del tatuador. De la historia contada y de cómo el boceto que eligió no tuvo nada que ver con lo que finalmente quedó inscrito entre la 5ª y 6ª cervical.
Un sol con garabatos preciosos.
Significados.
Más significados.
Me cuenta de lo que allí bebió y de lo que bebió luego en casa mientras se curaba.
Me cuenta de lo que cambió antes de entrar.
Me encanta la historia y confirmo que es un tatuaje merecido.
De los que escasean.
De los que no abundan.
Y mientras yo le doy vueltas al engranaje de mi espalda, me pregunta si me gusta el tatuaje.
El sol iluminado entre la 5ª y la 6ª.
Y le digo que si.
Que es un sol muy llamativo.
Y le digo que si.
Mientras mi pierna se tensa, tirando de la cadena eslabonada, que va desde la espalda hasta mi tobillo derecho.
Y le digo que si. Que me gusta su tatuaje.
Que me gusta su pregón.
Que me gusta su cambio.
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