Eslabón afortunado
Se rompe la cadena.
No por lo más débil.
No por lo más angosto.
Sino por el eslabón afortunado.
Todos los eslabones son iguales, y sin embargo un buen día uno falla.
Y cuando falla, no puede fallar más.
Se baja, el eslabón, de la cadena. Ya basta de tanto diente de por medio.
Se baja, el afortunado, y se queda sentado en un banco del camino.
Mirando engranajes pasar... y cadenas tensionadas.
Mirando eslabones que, ¡oh mala fortuna!... no fallan y no tienen ni tiempo de decir adiós.
/
nadie es afortunado? dijo
Hmmm...no sé... entre ser un pequeño eslabón de la cadena o quedarte tirado a ver las cosas pasar... ¿que elegiría yo?
aunque, pensándolo bien ¿se puede elegir? o es que simplemente hay que ser A hasta que no puedes más, y después acostumbrarse a ser B?
7 Abril 2009 | 09:29 AM