Comer a tiempo

Bajo a comer y así lo hago.
Y es que últimamente me distraigo mucho. Voy rumbo al mercado a comprar pollos de granja y acabo en una juguetería mirando nuevos miniseres, esta vez de colores. Los primeros se han ido marchando poco a poco. O se han suicidado o se han escapado a diferentes rincones dentro de casa. Algunos se han marchado lejos y otros directamente se han metido en la nevera a convivir con los yogures. Los griegos, claro. Algunos han huído en cáscaras de limón o en estopa de fresa. El caso es que aunque algunos quedan, ya no están. Sólo quedan unas mil o dos mil fotografías en macro de las que apenas he subido nada. Y allí se quedarán, porque últimamente voy muy distraído.
Así que pasa eso; que si digo que bajo a comer lo más seguro es que acabe en el estanque del Retiro, buscando a los bailadores de bongos.
O si voy a comer tallarines en Plaza de España acabe sentado en la Plaza de San Andrés, recordando San Isidro.
Pero hoy he bajado a comer y lo he logrado.
No por una razón rara, ni extraordinaria.
Simplemente tenía hambre.
/


encontrada dijo
es que tiene muy buena pinta
o yo mucha hambre
más más más miniseres
besos
9 Marzo 2009 | 11:40 PM