Exodo especular
cuando subas a la torre,
esa de nombre raro,
notarás después de unos segundos
... que no respiras..
Un miniser camina por un túnel, que es a la vez túnel y espejo. Lleva abrigo de viaje y equipaje.
El tiempo, esa cosa que pasa a nuestro lado todos los días, va en la cabeza de ese miniser. También en los pies. Y en el reflejo, lo relativo se adapta a su medida.
Convencer es más difícil todavía.
Por el túnel, el miniser va rumbo a algo. Puede que bueno o malo. Puede que al norte o al sur. El caso es viajar. Viajar, llegar allí y mirar.
Vencer es otra cosa.
Tiempo y distancia, llevan directo a la velocidad. Por eso un caracol y una partícula de luz pueden ir enamorados en una misma dirección, pero besarse se hace difícil. Los caracoles son ciudades, personas y los mismos caracoles.
El miniser se quita el abrigo, se tumba en la hierba y deja que el sol tibio le bañe la cara.
Y recuerda que lo que le gusta de moverse, de viajar, no es la meta, ni el destino final.
Ni siquiera eso que llaman el camino (que para él es el túnel especular).
No. Al miniser lo que le gusta de viajar es,... saber que lo miran desde la torre sin aliento.
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