El dia porcentaje

Bip.
Siguiente.
- ¿tarjeta día%?
- No, gracias... ¿tarjeta Travel?
- No, gracias... ¿tarjeta dia%?
- No, gracias... ¿tarjeta Travel?
- No, gracias... ¿tarjeta dia%?
- No, gracias... ¿tarjeta Travel?
- No, gracias... ¿tarjeta dia%?
-(…)
Y mientras se desarrolla esta escena en la caja adyacente meten y sacan un bote de tomate triturado de la misma bolsa. Una y otra vez. Una pequeña puerta dimensional empieza a abrirse en el punto intermedio que hay entre ambas cajeras. Algo intempestivo e inusual empieza a fraguarse en el supermercado.
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Anatolia Fibonacci se levanta agotada. Pidiendo cacao.
Durante la semana ha estado haciendo tres turnos seguidos y sus manos y corazón ya no dan más de sí.
Se pone los zapatos de reglamento y el delantal rojo, únicamente por una cuestión de hábito. Eso y que no le ha dado tiempo de lavar la ropa en toda la semana.
Llega a la cocina y arregla el pallet de los cereales y panes.
Comprueba la fecha de caducidad de todo lo que hay en la nevera, y mira el reloj.
Coge un ramita de perejil que se pone perfectamente en la boca, encaja un boli rojo mordisqueado en su oreja izquierda (cuál si no) y sale de casa con un destino cierto.
Va por la calle como por el pasillo de los detergentes. Respirando poco. Exhalando menos.
Llega al supermercado. Entra. Se siente algo perdida por la diferente disposición de las cosas. No entra por la derecha como todos los clientes. Sabe su piel de zoología en el supermercado.
Coge un bote de tomate triturado. No pelado. No troceado. No frito. Triturado.
Anatolia Fibonacci va hacia la caja con precios, logos y etiquetas flotando sobre su cabeza.
Pone el bote de tomate triturado sobre la banda automática y espera.
Lleva el delantal rojo y sus zapatos de reglamento.
Bip.
Siguiente.
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