Doble Windsor

Me pongo la corbata sin mirarme al espejo. Cuestión de hábitos recurrentes.
En el fondo, es básica una concentración que vaya por libre y que te haga caminar de la habitación a la cocina sorteando los obstáculos casi sin mirar.
Es como un servoconductor interno que sabe exactamente lo que tienes que hacer sin fallo alguno.
Pongo la cafetera de forma automática, un poco también porque aun sigo un poco dormido.
Pero concentrado a todas luces. Ese interior despierto, alerta, en defcon 5 permanente.
Sin darme cuenta ya tengo los zapatos puestos... esto es como magia.
Regreso a mi habitación y me pongo la corbata sin mirar...
Magnífico.
Una segunda corbata sobre la primera.
Somos una máquina asombrosa.
Suena el fssssss de la cafetera, con únicamente agua en su interior.
Sin café.
Somos casi perfectos.
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encontrada dijo
jajajaja, despistes diarios mirados con optimismo... casi perfectos, claro.
Un abrazo
18 Febrero 2009 | 11:19 AM