Dominic Wilcox

Encontrarte con Dominic Wilcox puede ser relajante.
Y además es divertido.
Y puedes poner caras como las del bueno de Cuttlas cuando mira el mundo y luego reflexiona; para acto seguido salir a batirte en duelo ante el mundo. Con ayuda de pegatinas y tickets del metro en los bolsillos.
Llegué hasta Dominic Wilcox buscando unas pegatinas que disimularan pequeños rayones en una bicicleta.
Lo que encontré fue justo lo contrario: pegatinas que "hacían creer" a cualquiera que tu impóluta bicicleta estaba rayoneada. Su filosofía parte muchas veces de lo contrario, como el salto en Bungee a lo Wilcox.

El resto de la experiencia Dominic es como saltar de estante en estante cogiendo todos los productos, ilustraciones, ideas y otras bagatelas que ofrece en su santo rincón.
Impagable su cartel orientado al mundo de la virginidad perdida.
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