Cocido swibeleño
Entre todo lo ocupado que sabía que iba a estar durante el finde, ya desde el miércoles me había obsesionado con una cosa: hacer un cocido.
Madrileño, claro.
Ante el novelismo y el nobelismo, no me quedó alternativa. Pregunté a mi madre, a mis compañeros de trabajo, a una buena amiga, a mi carnicero, a mi charcutero, por preguntar, pregunté hasta a A&P.
¿Cómo haces tú el cocido madrileño, majo?
Asombrosamente, todos empezaban su respuesta con la siguiente frase:
¡pues es muuuuuy fácil de hacer... blablabla...!
De fácil, un cojón!... que diría alguien adastriano que yo me sé.
Pero eso son expresiones y expectativas.
La verdad, la puritita verdad, es que un cocido (de cualquier lugar) es muy fácil de hacer.
Vaya usté al mercado y dígale a su carnicero que quiere hacer un cocido. Eso le ahorrará tiempo y disgustos.
Más efectivo que el mismísimo google. Que no es poco.
Él cogerá (su carnicero) una punta de jamón (que a usté le parecerá un mero hueso), un buen trozo de morcillo (pídalo así para hacerse el entendido), le planteará la duda existencial entre la panceta o el tocino salado (diciendo siempre que uno es más salado que el otro, cuando se puede optar por cualquiera) y elija dos o tres chorizos con los ojos cerrados (si, si... esos de allí).
No olvide decir siempre que el cocido es para cuatro. Diga esto aunque, tristemente, se lo vaya a comer usté solo. Queda muy feo eso del cocido a una cuchara. La comida japonesa ha cedido en eso del monocomensal, pero un plato como el cocido... no.
Compre garbanzos. Un buen puñao. Diga también que es para cuatro.
Ahora el procedimiento.
Es muuuuy fácil.
Meta todo en una olla. Todo lo comentado hasta ahora. Carne y legumbres.
Candela por los bajos de la olla.
Alta candela.
Cuando hierva el asunto; baje al mínimo la candela y váyase a jugar al tetris o a ver las series "El Mentalista", "Little Britain" o "No Heroics". No todas a la vez, que esto no es lleva prisa. Tómese su tiempo. Unas tres horas.
Cuando vaya a la cocina a por café o cerveza, retire espuma de la olla.
Siga con las series.
Cuando sienta un retortijón de hambre, es que falta mediahora para que esté el cocido. Pele una zanahoria y una patata. Póngalas a hervir con todo el lío ese que tiene en la olla.
Pruebe qué tal va de sal, y añada si falta.
Ya está.
Vea un último capítulo y busque un plato. Cuele todo y a comer.
Si apetece, hágase unos fideos con el caldo... que seguramente está bueno.
Hay una cosa que se llama bola, que va con todo este embrollo, pero nadie dijo nada de eso.
Aquí lo de nadie dijo que iba a ser fácil, tiene su revés.
Una última cosa: el chorizo puede hacerse fuera, con la patata y la zanahoria. De todos los tips que me dieron, este me pareció, de lejos, el más valioso e interesante.
Provecho (para toda la semana, claro)
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Fernando Blat dijo
Yo creo que es mucho más difícil de hacer que, por ejemplo, unas lentejas.
26 Enero 2009 | 09:32 AM