Diferente (rumbo)
Hace diez años iba dentro de un tren de Viedma a Buenos Aires, después de una de las mejores fiestas en las que haya estado.
En el mundo habrá un lugar para cada despertar.
Puestos a decir verdad, la fiesta no fue gran cosa: asado, gente muy maja, un Ricardo y su guitarra, las abuelas de la familia bailando con nosotros, en círculo, mate por la mañana, y salchichas para desayunar. Una charla con el patriarca de aquel dulce y austral hogar. Puestos a decir verdad: la fiesta fue una de las mejores en las que he estado.
Vibra mi mente al pensar en la posibilidad de encontrar un rumbo diferente.
Llegado a ese punto del sur, no teníamos claro si seguir bajando o empezar a subir. Sin embargo, aunque quisiéramos una cosa u otra, fue aquella charla con el patriarca el que nos acabaría haciendo decidir que lo mejor era no pensar ni en el norte ni en el sur, ni en el viento ni en las balas, sino irnos directamente hasta la nebulosa ciudad de Valdivia y buscar más abajo al volcán Osorno.
Allí debajo, encontraríamos alguna respuesta de qué seguir haciendo durante muchos días más.
De estas y de otras cosas hablaba con Mauricio hace algunos días, rememorando los dos lustros de distancia de aquella dura y descabellada empresa. Y nos hacíamos preguntas tipo quiz-rápido sobre en qué ciudad estábamos aquel día o aquel otro. Y cuánto habíamos gastado tal o cual día. 1 dólar por día era la consigna. Y la memoria es buena. Por ahora.
En cualquier caso, todo complota para llevarnos hasta allí una y otra vez durante estos días. Como una bisagra vieja, de esas que describe Orsai. Amigos que bajan a Buenos Aires, Dakares, voces que van y vienen, gente que sube y baja.
Por eso, el que una vieja amiga deje caer en mi reproductor estas versiones de tecnotango tan apropiadas para pasear por Madrid, es una guinda ideal para dar la espalda a todo eso, bailando un ratito.
Y al darle la espalda, el norte queda delante, dejando ante vos otro viaje de diez años.
Y así.
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Música de Gotan Project, experimento musical que no hay que dejar pasar por debajo de la mesa.