Volumen y cromatismo

Durante el día, mientras sea éste de color azul oscuro, amarillo o naranja, constantemente voy variando todo lo que puede variarse al alcance de mi mano. En materia de volumen.
Y ellos en materia de colores.
El volumen del ordenador, del televisor, del teléfono, del móvil, de la radio del coche, de la radio de la cocina, del plimplim de las luces del árbol, del bip de la cámara,... los números y barras suben y bajan según pasan los minutos y las horas... según la situación y posición del sol.
Según el ánimo y la religión.
Según si es hora de comer o subir al coche.
Si duermen o saltan.
Si quieren bailar o secretear.
Aquello rosa, aquello rojo, aquello azul, naranja, gris, verde... en ese orden... y luego todos los demás.
Todos excepto el negro, que no es un color.
A veces, naturalmente nos despistamos, y el volumen alto o bajo nos sorprende para bien o para mal. Pero es cuestión de unos segundos y todo queda en su posición ideal.
Y naturalmente todo se junta y se mezcla. Volumen y color.
De entre todos, huimos del ruido blanco del televisor. Y nos entregamos a ese monoacorde incresendo de la cortinilla que da entrada a la pantera rosa.
Y así vamos, queriendo saber de colores y de volumen, y así vamos desconectados de todo o conectados al mundo hasta subir todas las barras rojas, amarillas y verdes del ecualizador de casa lo más arriba.
O lo más abajo. Hasta donde no se ven, esas azules, grises y violetas.
Entienden ahora ayp que el negro no es un color.
Sino la ausencia de él.
Entendemos todos que el silencio tiene volumen. Y que gusta y agrada según vaya variando.
Y que el silencio del negro, no es un mulato callado.
/


valpertuna dijo
tobogan, montaña rusa de color y ruido, parece el sky line de ...
El volumen del silencio esta en función de la potencia los sonidos circundantes
4 Enero 2009 | 12:00 PM