Por contraposición, ni frio ni calor
Hace frío en toda la casa. Pongo la cafetera. Espero sentado. Frotándome las manos. Literalmente. Con frío. Anhelando más que el café, a la taza.
Y cuando suena el vapor anunciando que está listo (el café) se alegran las manos.
El cuerpo.
Con el café en las manos, me siento y lo bebo muy despacio.
Luego de esto, salgo volando al atasco matutino de la M-30, que consta de coches, humo, malhumor y radio.
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encontrada dijo
Qué difícil salir de casa por las mañanas. Al menos con el gustillo del café se hace un poco más fácil. Un poco.
Un abrazo
18 Noviembre 2008 | 12:19 PM