La Coctelera

Swibel

24 Octubre 2008

Ascensor desmemoriado

Cuenta Cristina, en su blog, con mucho acierto lo habilidosos que tenemos que ser (y que nos volvemos) para no coincidir con el vecino que nos es esquivo. O al que nosotros no queremos oler.
Casi al instante, se ha abierto la puerta de mi vecino y he sentido el aviso cervical para no abrir mi puerta al mismo tiempo. Y dejarle marchar. Y eso me ha hecho gracia.
Pero mi ascensor es diferente.
Y me sucede, entonces, justo lo contrario que a Sá.
Mi ascensor es antivecinos por definición. No hace stop, ni se detiene una vez puesto en marcha. No tiene memoria. Y no es una metáfora, sino la explicación que alguna vez me dio el vecino del 2A, contándome que para ahorrarse algún dinerillo, la comunidad había decidido montar un ascensor sin memoria.

Pobre destino vecinal nos esperaba.
Imaginen ustedes todo lo que se ha perdido en esta comunidad. Y empezarán a echar en falta. A extrañar eventos de la vida ascensoril de un edificio.

A pesar de todo... ha nacido el romanticismo gracias a ese ascensor.
Oler el perfume de la señoritinga del 4B, no obstante el ascensor haya subido y bajado cuatro veces.
Aquel puro. Aquel aliento. Aquella lejía.
Incluso, la sorpresa, de escuchar que mi vecino del 2D hace sonar sus llaves y competimos por ver quién llama primero al ascensor desmemoriado. Ese paso extra. Ese brazo más estirado. Ese dedo más puntual. Y esperar vencido, o victorioso. Sabiendo que el otro rabia o se perfuma delante de las puertas deslizantes. Oyendo el trote cansado del que decide bajar porque no quiere esperar el subibaja de la caja despistada.

Un día, sin embargo, y ya acabo que tengo que el ascensor en espera, con la voluntad del ascensor en mis dedos, en vez de bajar hasta la entreplanta, di al número 2 donde me esperaba mi vecino resignado del 2D.
Al ascensor abriendo sus puertas... y el espejo reflejando lo inesperado.

E inesperado fue el desenlace...
Su sorpresa fue tanta, que decidió no entrar. Acostumbrado a esperar, sólo alcanzó a decir que esperaba al siguiente, mientras ambos dejábamos que las puertas se cerraran y nos borraran las sonrisas solidarias de todo buen vecino.

Al sótano, por favor.

/

servido por swibel 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

M

M dijo

Oiga, ¿por qué me cerró justito justito la puerta del ascensor en la cara cuando quería bajarme en el piso de doña Alejandra?

24 Octubre 2008 | 12:38 AM

Sá

Sá dijo

XDDDDD, pero es el ascensor de mis sueños...
todos somos iguales, por dios...

24 Octubre 2008 | 09:25 AM

revangel

revangel dijo

Muy bueno tu ascensor desmemoriado y ese "aviso cervical". Un punto de relato.
Salud.

26 Octubre 2008 | 08:13 PM

swibel

swibel dijo

gracias revangel. el aviso cervical les da a todos, con poco recorrido en el día...

/

28 Octubre 2008 | 10:35 PM

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