La gamba danesa

Leyendo un manifiesto sobre sostenibilismo y la reestructuración mundial de los sistemas de producción (mientras espero a que empiece un culebrón venezolano), me encuentro, sin previo aviso, con la siguiente pregunta retórica:
¿Cómo puede ser que la gamba danesa viaje hasta Marruecos, donde es pelada, y vuelva a Dinamarca para entrar a los circuitos de comercialización?
Y aquí, queridos amigos, se me ha caído el halo de seriedad y sostenibilismo que estaba recubriendo mi mente y mi cuerpo, dando paso a la imaginación, imaginando (valga la redundancia) a esa gamba pelada, o sin pelar, viajando en Ryanair, consumiendo petróleo sin saber nada de la desmercantilización, pensando únicamente en si la pelarían bien, o más bien tirando a regular y en qué parte del desierto o del Atlas visitar en Marruecos; antes de regresar a la fría y equilibrada Dinamarca.
Con ejemplos así y un neurolingüismo tendiente a la izquierda, no cabe otra que reirse y abandonar los dignos manifiestos pro-decrecimiento, el digno Club de Roma, los dignos Latouche, Georgescu-Roegen, Castoriadis, Besset e Illich.
Abandonar todo eso, y pensar en la pobre gamba danesa, que seguramente ahora mismo pasa por encima de nuestras cabezas rumbo al sur o rumbo al norte, pelada o sin pelar.
/
encontrada dijo
"viajando en Ryanair"
y hasta aquí he leído. Lo demás ha sido pasar los ojos por las palabras mientras intentaba regular mi respiración a pesar de la risa.
Besos :)
15 Octubre 2008 | 11:00 AM