Barroco

Cuando vi a Blanca Portillo y a Asier Etxandia sin haberme sentado, supe que la función me gustaría.
Verles allí jugando, calentándose...
Cuando les vi a ambos a menos de medio metro de mi asiento, sentados, con las piernas colgando de la tarima, pellizcándose, tocándose las manos, la obra ya me había capturado.
Cuando le vi a los dos, besarse al final de todo, bajo todos los ojos y luces, dije algo como: “joOOOooooo, que hambre!... ¿apetece sandía?”.
De los varios post-it’s que escribimos después de la función, sólo puedo compartir los que se muestran a continuación. Los demás están inacabados. Como el Barroco.
- El Vizconde de Valmont es un prodigio. Sacar dos sandías (o más) de nosesabedónde y estrellarlas contra las tablas, salpicando a las primeras filas... extraordinario. Es necesario pedir explicaciones de esta escena. El olor extendido de la sandía por todo el teatro. Ganas de sandía.
- La Marquesa de Marteueil es fuerte y usa buen talco.
- El Navegante es la figura más teatral de la obra. Y el barco en el brazo está muy bien para... asustar a marineros jubilados.
- El Vizconde de Valmont canta muy bien, sobre todo cuando lo hace de cabeza, con los pies en la pared, jugando a algo que probablemente jugamos de pequeños.
- Blanca Portillo podría reciclarse al mundo del vino. Estruja un manojo de uvas durante cinco minutos seguidos, ante el agobio contenido y silencioso del público. Y uno se pregunta tantas veces qué significa esta escena, que acabas pensando en otras cosas. Y en otras frutas.
- Es un escenario culo-inquieto. Un personaje más con mil configuraciones. Cabe preguntar quién estaba dentro. Y cabe preguntar si caben con comodidad.
- Esta frase: “Que tormento vivir y no ser Dios”
- La sandía, por dios, la sandía.
- Los cinco minutos finales son hermosos.
- Los diez minutos iniciales son imperfectos.
- La obra tienta a lo complejo, pero la música evita que se sobrepase el límite.
- Mis vecinas de asiento estaban encantadas de ver a un hombre usando una sandía por jabón. Comentarios reservados.
- La frase: “El miedo es el fondo de la filosofía del hombre”.
- John Malcovich es Blanca y Glen Close es Asier.
- Debí llevarme la mitad de la sandía que reposaba cerca de mi, al final cuando apagaron las luces antes de los aplausos.
- Gracias Roberto Coctelero, por la invitación y las entradas. Ha sido divertido asistir.
- Si alguien quiere verla, Roberto os dejará entradas a un precio especial para las funciones programadas hasta el 27 de septiembre. Para más detalles, enviar un email a cultura(arroba)lacoctelera(punto)com

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