Mariposas con bufanda

(Un cuento bien hilado)
Marlene, desde hace algún tiempo, cría gusanos de seda provenientes de Madagascar.
Los cuida con mimo (un mimo que vive con ella), les canta, les da de comer y mimo les da suaves masajes por las mañanas.
Marlene recoge los hilos de seda todas las noches y los envía en pequeños ovillos a una recóndita aldea cerca de Segovia.
Allí tiene una pequeña fábrica de bufandas en la que trabajan unos 100 chinos reciclados de los “todo a cien” de todo el mundo. Los chinos están bien pagados y contentos, no vaya a haber habladurías por lo bajo con este tema.
El final de esta historia es entre triste y feliz, porque los gusanos de seda de Madagascar (orugas, sin más), una tarde se volvieron mariposas, se liaron los hilos-bufandas al cuello y se marcharon volando.
De regreso a Madagascar, claro.
Está triste Marlene porque la persiguen sin tregua 100 chinos día y noche, y contenta porque la historia es breve. Desde hace un tiempo cría gusanos de seda provenientes de Madagascar, y para ser más precisos es desde hace exactamente cuatro (4) minutos y medio.
Justo lo que le dura la risa en el estómago, y que ésta salga revoloteando con un montón de mariposas con bufanda.
Mimo no dice nada de este asunto.
/

encontrada dijo
Me encanta. Y pensar que casi me lo pierdo con las prisas.
7 Septiembre 2008 | 09:27 PM