Vagones --- Andenes

Hay una exposición en el Museo Reina Sofía de Madrid, que hay que ver despacio si se está por los aledaños.
Dentro, hay unos cojines gigantes de poliespán pequeñito, muy cómodos, delante de ciertas tecno-obras de arte.
Allí eligieron ayp, sentarse para mirar, admirar y dormir brevemente.
Y allí, tumbado, mientras veía fórmulas matemáticas desplazarse por el suelo, al ritmo giroscópico de una torre-boliche-virtual de 4 metros de altura, pensé en lo siguiente:
Es obvio que los viajes empiezan antes de que empiezan, pero no tanto de que acaban antes de que acaban.
El amor de una mujer, cuando llega, es un viaje que empieza.
El amor de un hombre, cuando llega, es un viaje que acaba.
No me parece apropiado distinguir género en el amor, pero supongamos que es así.
Llegar juntos al anden, hombre y mujer, supone una despedida.
Y llegar puntual, es cosa rara, casí anecdótica como el azar de encontrar a alguien por las mañanas en el mismo andén.
Supongamos, que igual, llegamos siempre puntuales, y hay un sinnúmero limitado de despedidas.
Encontrar es diferente para cada uno.
Las personas, somos predecibles, aunque anuncien que no lo son. Lo somos todos en cierto sentido.
Así que tendemos a bajar a la misma hora al mismo andén y delante de la misma puerta.
Ahí está, la puntualidad de la despedida.
Dentro nos agarramos de la barra que mejor nos pille, pero aquí hablamos de afuera, del andén.
Y de llegar juntos.
(llegado este punto, mira la foto y piense en giroscopios, porque seguro que se ha perdido o está mareado con el cruce de ideas de la puntualidad y los amores genéricos..., vea, vea, vea el trompito...)
Alternativamente.
Durante una estación completa.
No puedo explicarlo mejor, como no puede mi cámara mostrar realmente lo que allí se veía.
Dentro del Reina Sofía.
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Amar, follar, orgasmar, querer, desear, y todas esas palabras inherentes al amor, son esas estatuas giroscópicas.
Los trenes y andenes, no se de dónde salieron.


encontrada dijo
Curiosa exposición, curiosa foto y sobre todo curioso el pensamiento. Tienes mucha razón, aunque haya tenido que leerlo dos veces con mis sentidos agudizados para entenderlo, jeje. Orgasmar, qué verbo tan encantador. Un abrazo
1 Septiembre 2008 | 01:13 AM