Transtendedero

Es casi medianoche y recuerdo que tengo ropa en la azotea, colgando, esperando, mirando lejos.
Salgo con cuidado de no olvidar las llaves y subo las cuatro escaleras que llevan hasta la puerta semi-cerrada que da paso a las chimeneas de ladrillo y tendederos de la cima del edificio.
Alfeizar, cornisa, sístole y diástole... palabras que van asociadas a los edificios altos y casi no se usan.
Como hay suficiente luz de las farolas de la calle, no enciendo la luz y recojo nuestra ropa a semi-oscuras. Tanteando los ganchos y sujetando con dos manos cada pieza de tela.
Además de las farolas, refulgen las estrellas, y refulgen (la palabra) se desfoga junto con el alfeizar, la cornisa, el sístole y el diástole, palabras que poco se usan y que viven en la semi-cueva literaria, colgadas del tendedero vocal.
A lo que iba...
A destender la ropa, y pensar lo tarde que és. Casi la una. Y que los anteriores a nosotros, si es que colgaban la ropa, y tan anteriores que no tenían reloj, no tendrían una referencia clara de si era tarde o muy tarde para destender la ropa. Y allí bajo las estrellas, lo mismo daba ¿no?, destender de noche sería una cosa natural, de lo más normalita, recoger la ropa a la una de la mañana sin saberlo, pensando que es más tarde o más temprano, y quizá a punto de cenar, bajo la estrella del minotauro, la constelación del delfín y betelgeuse que siempre refulge, y refulgía a los anteriores, a nosotros y siempre refulgirá a los que tenderán la ropa cerca del alfeizar, la cornisa y todo aquello que va asociado a mirar las cosas desde cierta altura.
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just-kiss-me dijo
** q original....el poema.....por que ocupaste..algo tan simple...como descolgar la ropa...**
**bye...me gusto el poema...**
9 Agosto 2008 | 03:26 AM