El calor, las vacaciones y Ender el Genocida

Me tumbo sobre el suelo y continúo leyendo el libro que debería haber sido leído en las vacaciones de la próxima semana. Cuando los niños durmieran, cuando los amigos estuvieran fuera, cuando pudiera escapar del coche o de la bicicleta.
Pero sin quererlo me he enganchado antes de salir.
Es la segunda parte de la historia de Ender el Genocida. Los Insectores de nuevo, los Cerdis nuevos, el Ansible, las guerras lejanas, Islandia hecha planeta, Jane la todopoderosa... Ender y el Portavoz de los Muertos.
¿Cómo no iba a engancharme?
Así que me aprovecho del calor y las pocas ganas de dormir.
Invento mil posiciones sobre el suelo de casa, para leer cómodamente.
Cae la madrugada y sigo enganchado.
Voy a la nevera extenuado por el calor y la lectura, y extraigo una bandeja de helado consumida a medias.
Paso páginas mientras se derrite el helado.
Y justo cuando Ender está por descubrir algo extraordinario, se acaba el helado, se acaban las ganas, llega el sueño... me quedo dormido. Y sueño.
Llega un sueño acojonante, de bicis que hacen viajes interestelares, de salones de escuela envejecidos, de abuelas con agujas de tejer, de cochecitos en el barro, cocinado a fuego lento, con ingredientes benditos, con caras nuevas y del pasado
Al despertar, se percibe de otra manera el fresquito mañanero de las 7 am.
Lejos de Lusitania, lejos.
Cerca del helado mascarpone, cerca.
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Nuala dijo
De esa serie sólo he leido El Juego de Ender.
¡Y lo que más me gustó fue la introducción (aunque el resto está bien)!
Yo he hecho una pausa en mis lecturas de verano. Esta semana me preparo para el Salón del Cómic releyendo los comics de los autores que aún no saben que en breve estamparán su firma en mis tebeos (algunos de ellos los tengo desde hace bastantes años).
:)
8 Agosto 2008 | 04:50 AM