La Coctelera

Swibel

19 Junio 2008

Historias breves (encuentros, tríos y no intermedios)

Golpee con ánimo la tecla F5.
(Si tiene ánimo, claro).

Historia breve nº 4
Había una vez un hombre viejo y una mujer no tan vieja. Pero vieja también.
El hombre decide dejar su silla, apartar el servilletero y tirar del mantel. En otro rincón de la ciudad la mujer decide abrir un viejo baúl.
El hombre va a aquel punto de la ciudad donde hace mucho tiempo deambulaban putas y ahora pasean familias previo paso por un restaurante tradicional. La tarde roza la noche y aquel viejo punto ha cambiado mucho con los años.
La mujer va a aquel punto de la ciudad, sólo para recordar, vestida de puta, tal y como se hacia antaño. Con clase, bajo los sauces, esperando Cavalieres, Thunderbires o Conquistadores.
Él llega, la ve y abre la puerta del coche. Ella lo ve y sube, cerrando la puerta sin hacer el menor ruido.

El intermedio... del afeitado, del depilado, de las miradas en el espejo, del inverso recorrido de la soledad, de los años de detrás, del vestir cada prenda con efecto cinematográfico, del viaje hasta la acera... es completamente prescindible.

Historia breve nº 33

Había una vez tres engranajes: el mayor, el mediano y el pequeño. Cada uno con sus respectivos dientes afilados. 59, 47 y 39 dientes respectivamente. A la vista de que no había osos fabulosos por el efecto del cambio climático que anuncia por aquí y por allá Al Gore y toda la panda (de estos tampoco quedaban), a Ricitos de Oro la inmolaron los tres engranajes respectivamente con sus respectivos dientes al probar el tazón de aceite de los dos primeros y dar sorbitos pequeños del último. Y así respectivamente.

Después del final de la historia, cada engranaje encontró un buen trabajo en sus respectivas bicicletas y los domingos quedaban en el parque para recordar viejos tiempos y los respectivos ricitos de Ricitos de Oro.

Que tiempos aquellos, eran de fábula.

Historia breve nº 67

Había una vez tres farolas: papá farola, mamá farola y farolín. Hablaban siempre de lo mismo, a la hora de cenar, con las luces del salón apagadas:
-¿vas de farol o qué?
- y tú, ¿vas de farol o qué?
- y vosotros, ¿vais de farol o qué?

Y así vivían, a oscuras.

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servido por swibel 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

(V)

(V) dijo

3 engranajes q siempre comen en impar una comida un poco graisenta a la sombra de unos espirales dorados

19 Junio 2008 | 10:36 AM

tifanny

tifanny dijo

esos cosos nada k ver, es mejor cuentos de hadas

29 Noviembre 2008 | 04:49 PM

**cecilia**

**cecilia** dijo

no pues la verdad yo si creeo en estos seres y se me hace super padre que hablen sobre ellas y sobre todo que le digan al mundo que si existen....

27 Septiembre 2009 | 09:40 PM

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