encontrados

Dice Nuala que ha perdido un anillo único y especial. Y lo és. Luego se ha tomado una pausa, quizá cansada de buscar.
Pequeña esperanza de que el anillo repose en una alcantarilla y salga por el grifo de casa.
O se haya escondido en un pliegue.
Las cosas que perdemos, según lo hondo que nos procuren (¿¿¡??), suelen seguir existiendo por el mundo.
Te preguntas algún día, dónde andará, en qué lugar, en qué estado.
He perdido montones de juegos de llaves y sé que esas llaves andan por ahí. Sin puertas.
He perdido piedras y paraguas, en mares y bares y sé que andan por ahí, de mano en mano.
Nada comparable al anillo de Nuala.
Ha perdido Nuala un anillo y puede que haya encontrado ya, algo de otro. O encontrará.
/


Nuala dijo
No, no lo he encontrado.
Una amiga me ha regalado un anillo parecido para que no tuviera el dedo huérfano.
Pero no es lo mismo.
Yo seguiré sabiendo lo que falta, aunque haya otra cosa ocupando su lugar.
Y está la pena...
la pena, la pena...
esa no te lo puedo explicar.
Como si alguien muriera dos veces (tres veces, cuatro veces, es una nueva punzada cada vez que ocurre algo así). Y de esta muerte sí me culpo yo.
(Y sí, ya sé que es una tontería, pero...
...a veces un anillo a veces no es sólo un anillo)
7 Mayo 2008 | 12:44 AM