Mundos ajenos

Hace poco hablando con alguien que maneja el lenguaje de los signos, me decía que hubo dos cosas que le sorprendieron al ir “hablando” con gente sordomuda. La primera era que el lenguaje con las manos no era único e invariable, y que así como existen el inglés, el alemán y el mandarín, también existen diferentes maneras de gesticular al hablar con una neocelandesa, portuguesa o china.
Lo segundo, era que el mantener una conversación con las manos durante la comida era una experiencia francamente desagradable (siempre al principio). Porque a pesar del debate encendido o apasionante que pudiese producirse entre la ensalada y el plato principal, lo único que no podía dejar de escucharse, eran los chasquidos, mordidas crujientes, masticados ruidosos y un sinfín de chowchows interminables, que imponían una dura prueba a una parte indeterminada de su cerebro.
Como una orquesta sinfónica, pero de un tipo muy especial.
Mientras me contaba esto, he deseado participar de algo así. De percibir mundos tan ajenos, como ajenos pueden ser unos sordomudos a sus propios ruiditos guturales al comer.
Ñam, ñam!
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juankar dijo
eee...
y mientras te leía pensaba que lo ajeno es lo sonejo al revés....
y que Soneja es un pueblo de Castellón
y que los Mundos Soneja deben de estar habitados de sonejos....
es decir, de sonetos para sordomudos....
Yo que sigo con mis maniáticos juegos de palabras...
ja! y lo difícil que debe ser componer con los dedos
catorce versos endecasílabos
distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos....
sin que se te salten las tabas.
4 Octubre 2007 | 04:21 PM