helechos y palmas

De pequeño solía pasar cerca de los helechos de mi abuela con las manos abiertas. Buscando las cosquillas en la palma.
De pequeño más un momento después, solía pasar cerca de los helechos cerrando las manos y arrancando en un segundo todas sus pequeñas hojas. Quedaba una flor verde en mis manos y una delgada rama en el helecho.
Otro momento después, lanzaba las hojas como si fuesen confeti buscando las cosquillas en mi hermana.
Dos momentos después de ser pequeño, bastaban para no olvidar nunca los helechos.
Y volverlos a encontrar, después de muchos momentos, en una Palma.
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