La Coctelera

29 Junio 2007

Ainoha [La Funambulista].

En el centro, donde tiene que estar.

Tropecé con los Cuentos Pulga (Riki Blanco, Ed. Thule) en una librería pequeñita, pequeñita, de esas que tienes que beber el elixir verde para entrar. Abrí el libro -de grandes tapas y muy flaco-, leí el cuento de Vartina [La Maga] y lo cerré, dejándolo en mis manos como quien no quiere que algo se escape. El cuento era tan breve y tan bueno, que asustaba. Al azar, y queriendo desentusiasmarme con los cuentos pulga, caí en la historia de Olivia Vatio [La Iluminadora]. No lo leí. Me impactaron las palabras blancas sobre fondo negro y el “verdadero juego de palabras” que se hacía sobre dos páginas. Frases curvadas, inclinadas, como luces, como cuerdas. Nuevamente, retando al libro, tenté la suerte y llegue hasta los confines de Mijhail [El Lanzacuchillos] y Rasputín [El Recibecuchillos], para romper el silencio de la librería con una gran carcajada.

En el centro aguardaba Ainoha [La Funambulista].
Abrí el libro una vez más y allí estaba ella...

Ainoha [La Funambulista] me sedujo hasta tal punto, que muy poca gente supo aquella tarde, lo que me ocurrió sobre los baldosones de aquella librería pequeñita, pequeñita, con un libro en la mano y acompañando a Ainoha [La Funambulista] 24 metros sobre todo lo demás. Recorriendo en reversa los cuentos de una espiga de virgo. Estrella.

Esta bien encontrarse, por un rato, con una funambulista sobre el alambre.

Y la araña que baila claqué, la telaraña y una cuerda, el reír y el llorar, el extremo y lo central, el llanto y la carcajada, Ainoha [La Funambulista] y todo lo demás.

Después de Ainoha [La Funambulista], con calma leí -casi- el resto de cuentos pulga, pensando en historias a 275 años luz de distancia y en lo coherente que era todo aquello con la historia central. Para último dejé el cuento de Olivia Vatio [La Iluminadora], que por supuesto, no leí.

Llegado este punto, cerré el libro y lo dejé allí; a veinticuatro metros del suelo.

(como me gusta esa frase del cuento).

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servido por swibel 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

yocreoquesi

yocreoquesi dijo

Me dan ganas de encontrarme el libro de los cuentos pulga, aunque para ello tenga que dar un salto de más 24 metros....

30 Junio 2007 | 06:39 PM

engelson

engelson dijo

Ainhoa debe ser el nombre con la h más móvil que hay, como se desplaza ella, reclamando atención hacia su nómada mudez

30 Junio 2007 | 07:54 PM

swibel

swibel dijo

siempre estaremos de acuerdo, engelson, en ese interesante tema de dónde poner la "hache"... Sin ir más lejos, el ochentísimo grupo A-Ha, cuya extinción empezó por pequeños malentendidos con esa pequeña letra... y la confusión entre llamarse
aah!,
o haa!...

Un tema crucial, allá dónde se exponga.

/

2 Julio 2007 | 11:57 AM

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