Cuatro bares, tres cañas, dos oídos y un café
dejo mis tesoros, y me hago un mapa...
Hago la foto y guardo la cámara en el bolsillo derecho. No más fotos esta tarde. Subo desde Cibeles por Alcalá buscando el Círculo de Bellas Artes, para ir por detrás y tratar de encontrar un bar vasco que me ha recomendado un amigo. "Justo delante de un teatro que no recuerdo cómo se llama". La Zarzuela, con toda seguridad. Llego al teatro y está cerrado el bar. De lunes a sábado reza el cartel. Bajo rodeando el congreso de los diputados y llego a esos cruces disyuntivos de tres o cuatro calles a elegir. Encamino el viaje por detrás del museo Thyssen (') y paso por delante de la entrada del hotel Palace. Camino dos manzanas y entro en un bar. Allí hay tres hombres (contando al de la barra) que miran los toros desde la barrera. Ven Telemadrid y beben con pocas ganas. De repente entran dos chicas alemanas que se quedan mirando la tabla de raciones y precios. El de la barra les pregunta si quieren algo. Se hace el simpático. Las chicas ni se inmutan. Ambas llevan los pies vendados, probablemente de tanto caminar el fin de semana. Bebo y pago y entro en el bar que está justo al lado. El que me pone la caña es cubano, a pesar de que el bar se llama "Los Gatos", entran dos amigos de él (cubanos también) y comentan la fiesta de anoche. En ella había seis mujeres y dos hombres, pero todas eran lesbianas y los dos cubanos se parten de risa recordando lo que allí sucedió. Yo me río, porque las historias están bien contadas y son bastante curiosas. Bebo y pago. Entro en el bar de al lado y está hasta la bandera. Salgo y entro en el bar de al lado. Pido una caña y un par de croquetas. Dos hombres hablan de negocios, y el segundo siempre acaba las frases con un sonoro: "¿me entiendes?, sin embargo el primero parece no entender. Bebo y pago. Bajo hacia el paseo del Prado con la sombra más alargada del mundo, por delante. Cruzo la calle y me tumbo debajo de un árbol delante del museo. Valentín el violinista toca sin aliento. Me duermo. De verdad, me duermo. No hace calor de mediodía, y da una brisa que te hunde más por debajo y por encima. Me despierto, me incorporo hasta sentarme y me digo en voz baja: "necesito un café"...
Es esto lo que hace un pirata, cuando se baja del barco y pone pie en tierra...
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juankar dijo
Hay "otro" pirata
que nunca paga
ni ronda barata
Por lo que ese "uno"
que tu apuntares
sera un pirata
del rio Manzanares
25 Junio 2007 | 01:16 PM