Miss Daisy

No preguntéis cómo, pero hago de chófer sabatino de una reconocida actriz de teatro, a fin de redondear los ingresos del mes. Me contó esto, de Madrid a Ávila...
Cuando, Miss Daisy vivió en los Estados unidos, se compró un descapotable naranja, de esos de "ir" por Beverly Hills. De hecho, allí vivía. Como no sabía conducir, le pidió al taxista que la llevaba al estudio todos los días, que le dejase practicar con el taxi.
Aprender por las calles dentro de un taxi y señalar con el dedo su descapotable naranja en la acera. Así que, conduciendo por Beverly Hills, mientras esperaba el verde de un semáforo, se subió repentinamente al taxi una mujer bastante famosa del lugar. Una productora de cine.
Lo bueno no se hizo esperar.
Ella le hizo la carrera, y con el tiempo la otra despego su carrera.
Luego iban las dos en el descapotable naranja, comiéndose a Beverly Hills.
Fin de la anécdota.
***
Esa historia es genial, pienso dentro del coche conduciendo, y ha sido como beber despacio una cerveza bien fría.
Miss Daisy está a punto de saltar a lo que vino después; pero le hago un gesto con la mano a través del espejo. Le digo que me deje pensar un rato en la anécdota, porque es muy especial. Hasta ahí es suficiente para llenar la cabeza de ideas.
El café puede esperar,- dice ella con los ojos.
Bajo la ventanilla y el aire revolotea el pañuelo de Susan Sarandon allí detrás, y yo barrunto cómo se vería Morgan Freeman conduciendo a Miss Daisy en un descapotable naranja.
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nadie dijo
EL UNIVERSO ES TAN CONDENADAMENTE GRANDE...
que es una puta pena estar condenado a ser una sola persona.
¿NO CREES carlos, digo spica, digo spora, digo...?
27 Abril 2007 | 11:50 AM