Teatro claro, te tute o no

- ¿Te gustó venir al teatro?
- Ti!
- ... y ¿te gustó la obra?
- Me tutó... ¿a ti te tutó?
- Si, a mi me gustó!
- Me gutó ¡NO!... me TUTÓ!
- Ah!... ¿te asustó?
- Ti, me tutó... ¿a ti te tutó?
- No, a mi no me asustó. A mi me gustó. Pero la próxima vez iremos a otra en la que no esté todo tan oscuro. Es lo que tiene el teatro de sombras.
- Vahe.
- Pero, ¿te gustaron los elefantes?...
- ... Ti.
- ... y los caballos...
- ... Ti.
- ... y los pájaros...
- ... Ti.
- Entonces, ¿te gustó la obra?
- ¡No!
- Pero ¿te apetece que volvamos al teatro?
- ¡Ti!
- Que bien. Entonces volveremos.
- Teno hame.
- Vale. ¿Qué te apetece comer?...
(Puede que la obra te tute, pero si te guta la experiencia del teatro siempre hay cabida para regresar. Y eso es gratificante. Y conquistar ese entendimiento con pocas palabras y un montón de preguntas recurrentes. Y tener hambre al salir.)
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Shere dijo
Entonces es un niño o una niña que tiene una imaginación que también le (o la) tutará... pero en el buen sentido. Porque por sus respuestas, y aunque vio los pájaros, los caballos y los elefantes, en realidad con tanta oscuridad y focos tras gasas, el niño o la niña no estaba viendo lo que se veía, sino lo que NO se veía.
Y no me refiero a los alambres.
Ni a los que los manejaban.
Bah, da igual, yo me entiendo. Porque le (o la) entiendo.
11 Marzo 2007 | 02:04 AM