Concierto en Teatro Real (afuera,... faltaría más)

Fue vernos y alegrarnos.
Para más gracia, espera a ver a su acompañante .
Pa´ dar palmas, y mucho más.
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Más tarde, el del acordeón deja de tocar y va a por café. Pone el acordeón en el suelo, entra en la botillería del Café de Oriente, sale con dos vasitos humeantes y dos sobres de azúcar con removedor dentro. El del violín deja de tocar, enciende un cigarro, se sienta, estira la mano y bebe su café. Parecen completos. Dan las gracias. Descansan. Beben el café más caro de toda la plaza y sin embargo se les queda corto.
Me acerco, les pregunto de dónde son y me siento.
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