Cierro los ojos
Y huelo el aroma del café. Café de cafetal. Café de la abuela. No el café recién hecho por las manos de mi abuela, sino el del cafetal de mi abuela. Y puedo ver la máquina de moler café empalando el suelo arenoso que da entrada al patio trasero de la casa. Me acerco lentamente y doy vueltas a la manivela de moler el grano. Está todo oxidado excepto el molinillo en espiral, reluciente y gastado dentro del vaso de latón.
Abro los ojos y releo lo que has leído.
Cierro los ojos.
Y puedo entrar a la casa descalzo, con la cocina de gas a mi izquierda. Las cuatro hornillas encendidas. Mi prima Andrea encendiendo espaguetis en el fuego debajo de las ollas. El olor del espagueti tostado y convertido del amarillo al blanco. Huele a pan recién hecho. ¿lo habéis probado alguna vez?. Pero es sólo un espagueti quemado en una hornilla de gas. A la derecha mi tío hojea el periódico sobre una mesa con mantel de plástico, con ilustraciones de Jack Vettriano o de Maltieri. Camino hasta el centro de la cocina, y delíneo el "chifonier" con la mano abierta. Es viejo, blanco y muy bonito. Con ribetes de madera y una línea muy roja (bien trazada) que baja por todos sus cajones haciendo vetas como humo.
Abro los ojos y los vuelvo a cerrar.
Camino de puntillas, porque mi abuela duerme en la mecedora del salón, y aun se balancea. Se sienta sobre un bonito cojín, y a su lado duerme un gato negro. Es el gato del vecino que vive con mi abuela. Le llamamos Topolino. le llamo y no se mueve. Avanzo por la amplia sala, dejando un pasillo a mi espalda, y salgo a la vereda. Salgo de la casa. Y vuelvo a estar en un cafetal.
Huelo, nuevamente, el aroma del café y abro los ojos.
Sueños a destiempo.
Buenos días .
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Nuala dijo
Aroma de café para empezar la jornada.
Buenos días. :)
2 Marzo 2007 | 08:15 AM