La Coctelera

Swibel

29 Enero 2007

Genes

Un día, hace ya muchos años, mi tío Octavio llevó a mi tía Delfina (su compañera vital) hasta una ciudad que distaba unos 100 kilómetros de la suya para que visitase a una amiga que no veía hacía mucho tiempo.

Como a mi tío Octavio no le iba ni venía a cuento esa historia, decidió dejarla en el portal de la casa de su amiga y se puso a recorrer la ciudad.

Se metió entre pecho y espalda unos cuantos vinitos...
... se dejó caer por el mercado...
... hizo la compra...
... se encontró con un viejo amigo...
... cervecitas...

Pasadas dos horas, se despidió efusivamente de su amigo, agarró la compra, la subió al coche y se regresó a casa con la sensación de que se olvidaba algo importante. Pero contento.

- ¿Las naranjas, quizás?

- No, naranjas llevo. Mira que Delfina me mata si no le preparo su zumito de naranjas con zanahoria.

/

PD: siempre que me olvido las llaves de casa, recurro a las leyes de mendel para explicarlo.
Ah!, mi tía Delfina se regresó en autobús.

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

juankar

juankar dijo

jajaj,

Octavio, Delfina y el gen naranja

por Swibel Mendel

29 Enero 2007 | 11:18 AM

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