SORE DEWA MATTE I-MASU

El libro que se ve en la imagen lo compré hace un "puñao" de años.
Un día, de regreso a casa, decidí bajarme unas diez o doce paradas antes de la mía; en una zona de la ciudad bastante residencial, pero salpicada de pequeñas tiendas ubicadas en esquinas que dejaban entre medias, ordenadas plazas y jardines que invitaban a sentarse y descansar un rato.
Descansando un rato atisbé una librería al otro lado de la calle. Una librería de bonita fachada y transparente escaparate, a la que entré despacio y con ganas de “hojear” sin dejarme afectar por la habitual presión por parte de los encargados. Al llevar algunos minutos allí dentro, me sentí más como si estuviese husmeando en la biblioteca personal de algún amigo, que dentro de una librería.
Y llegó a mis manos ese libro.
Y de Japón ya sabía yo algo. Algunos hechos históricos, algunas de sus ceremonias, algún matiz de su arte, algunos de sus cuentos y fábulas, algunas de sus contradicciones, algo de su apertura al mundo, algo del kaizen e ISO9000 germinado en aquellas tierras.
Compré el libro sin pensarlo y salí eufórico y decidido a aprender japonés. Mientras caminaba a casa empezaba a hilar todas las personas que por alguna razón les encantaba este país. Y no hablo de que únicamente les guste el sushi.
Algún compañero de facultad, que empezó a jugar al fútbol con la selección de la embajada de Japón y que terminó siendo invitado a los juegos anuales en Okinawa. Algún amigo que se fue a estudiar a Osaka y regresó samurai con señor feudal y todo. Aquella amiga de mi madre que hacía Feng Shui y se especializó de dónde manan sus reglas. O el del tai-chi y la invitación para demostraciones por todo el país. Y algún bloguero conocido que sueña con ir allí algún día y vestirse de kimono nada más bajar del avión.
***
Por supuesto, que no aprendí nada de japonés.
Pero he tenido especial cuidado en memorizar algunas frases imprescindibles para darse una vueltecita por el metro;... pero en general el libro ha sido muy mal empleado. Siempre dando vueltas y saltando de caja en caja, mudanza tras mudanza, con la etiqueta de “en algún momento” en su portada. Una cosa como para hacerse el harakiri editorial. Pobrico. Pensaba poner algunas frases ilustrativas que vienen en el libro, pero mejor no hacerlo. Me reservo para el momento oportuno.
La curiosidad de todo esto, es que hoy llegado un poco antes a casa, he bajado al trastero a buscar un libro de cuentos determinado (husmeando en mi propia biblioteca) y de repente me ha caído este libro encima. Del cielo niponés.
Me ha preguntado, con rápidos reflejos de un viejo samurai: “¿Qué hacemos en las vacaciones de este año?”
Y yo no he tenido corazón para hablarle de las islas Baleares y del verde del Covadonga en Asturias.
Así que aquí le tengo, viendo una serie anime que trata de siete samurais y que seguro le reconfortan un poco.
SORE DEWA MATTE I-MASU (Entonces, estaré esperando)
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Nuala dijo
Kotoba mo nai wa. :DDD
Yoi yume o. Carlos-san.
20 Julio 2006 | 01:37 AM