Energía
Hay un pequeño pueblo de tres casas y un bar, perdido entre Mar del Plata y Bahía Blanca (en Argentina).
O acaso más abajo. No lo recuerdo.
El hecho es que llegamos allí, con nuestra bicicletas, agotados, sin ganas de dar una pedalada más, con ganas de conversar con otras gentes, oir otros chistes, otras quejas, probar otros dulces de leche, otro tipo de miel...
Y justo encontramos eso. Un apicultor, una dueña de un bar muy alegre, dos chavales muy majos que nos veían como si hubiesemos salido de un libro de ciencia ficción de Bradbury y el mejor dulce de leche que hayamos probado nunca.
Incluso hasta nos contaron el origen del nombre del pueblo.
Eso si, no nos dieron refugio dentro de sus casas... y cautelosos, apenas nos dejaron dormir en la entrada del bar, bajo un techo de madera podrida, un suelo de cemento muy pulido y el cri-cri imperturbable de los insectos del campo.
Energía se llamaba el pueblo, y me gustaría estar allí por 10 minutos ahora mismo.
Energía porque el combustible que venía de Buenos Aires hacia las provincias, tenía allí una parada obligada. En energía se almacenaba el carbón, la madera o el kerosene, según qué éopocas, en carretas que llegaban tiradas por caballos.
Y claro, todos los lugareños de los pueblos de alrededor iban a buscar energía a un único lugar.
Allí.
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carlos dijo
os leo, y disculpad que no comente estos días como siempre.
que gusto da pasearse por cada enlace vuestro.
lástima no tener tiempo para comprar algo.
;-)
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2 Febrero 2006 | 01:16 AM