Superman
Esta va de héroes.
Me he buscado la banda sonora de la película para inspirarme un poco más, pero lo cierto es que la he escuchado sin escribir ni palabra, imaginando que tenía 6 años y estaba sentado en la butaca del cine Olimpo. Saltando sobre las notas de sus flautas, sus bombos y su vibráfono al tiempo que Superman entraba en su primera cabina telefónica para hacer su supercambio. Como ya dije alguna vez en una lista confeccionada por Chico Viejo, Superman es una de esas películas que no puedes olvidar. No solamente por el hecho de haberla visto en una butaca por allá en el 79, sino porque es una película llena de emoción, de un impacto sencillo, que con sus sencillos efectos especiales, da de sí más de lo que “a priori” se pueda esperar.
Nuevamente, evitaré entrar en los detalles técnicos, de guión o de efectos especiales. La película es lo que ves, pero cinematográficamente tiene una fuerza que no sé explicar.
Aun hoy, en alguna tarde de domingo en la que tropiezo con ella en algún canal anónimo, me subyuga ese Luthor de solapas grandes, y con un toque verdoso. Esas imágenes levemente estiradas, ese color desgastado de la peli, como si fuese una mezcla de periódico viejo sobre el que se dibuja un comic en acuarelas.
Y por supuesto, que me atrapa una vez más.
Siempre hay un: “espera, que ahora viene cuando...”
Porque es un sucesión de eventos que hay QUE VER, cuando ataja la bala destinada a Luisa, cuando vuela por primera vez en Metropolis, cuando da sus vueltas iracundo alrededor del planeta y retrocede en el tiempo, cuando...
He llegado a pensar que Superman me gusta por predecible, porque sabes cuales son sus superpoderes y no hay más. No inventará uno nuevo. Sopla y congela. Ya está. Cierra los ojitos como un chino y quema. Ya está. Vuela y vuela. Ya está. Nada que ver con otro héroes del cotarro. ¿Batman?... Ufff, este no sabes con qué drama de psiquiatra te va a salir. ¿Spiderman?... Uffff... más líos mentales, y según dicen, se transforma en una araña azul para evolucionar. ¿Hulk?... pero qué me dices.... el más loco de todos y más raro que un perro verde. Perdón, quise decir, que un perro.
Superman es un buen tipo.
No exento de sus conflictos, claro está. Pero si lo piensas bien, Superman es un poco inescrutable. No sabes de qué pie cojea, el cabrón. Si, si, quiere a Luisa y tal, y además no tiene ojos para más ninguna. Pero en lo amoroso, o en cualquier otro plano emocional, el tío es como una tábula rasa. El eslogan sería algo como: “Ponga aquí _____ el sentimiento que más le guste para Superman”.
Superman es accesible a todos. Emocionalmente hablando. Para usted puede ser un aburrido, para otros un falso. Para otros un tipo malo y raro. Y para mi un tipo que va y viene por la vida, como cualquier otro, sólo que es de acero.
Sin embargo, mi pasión por Superman es más sencilla que todo lo dicho (y no dicho). Todo el asunto se resume en que yo entiendo el paso de Superman por este planeta. Lo veo en su cara. En sus gestos. Aunque se esconda. Aunque se ponga sus gafas de Clark Kent. A pesar de que sonríe,... sé lo que le pasa por su cabecita. Me emociona tener ese don para adivinar a Superman.
Quizás, esta habilidad mía, sea la definición exacta de un superpoder!
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Foto original.
(Fotografía de una tienda de comics llamada Metrópolis, que tiene este cartel expuesto en su fachada).

el inevitable anónimo dijo
Todos los demás definen sus poderes. Supermán nos los deja definir a nosotros.
(Excluyo al Escapista, que no es un héroe con superpoderes, sino un héroe con superdecisiones).
3 Diciembre 2005 | 09:25 AM