La Coctelera

Swibel

Categoría: quarks visuales

26 Mayo 2011

Imaginarium

Si, ya sabemos.

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Tags: moeb, ius

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17 Mayo 2011

Comienza la segunda del noveno

Hoy Advertising ha preparado la cena. Elegido los ingredientes. Encendido la vitrocerámica. Echado la pizca de sal. Y otra. Y otra. Y ha usado la cuchara de madera gastada. Y yo me he dado cuenta de que estaba demasiado gastada. Publicity, en cambio, estaba con la música. Imitando al que toca el trombón. Concentrado. Ni pizca de distracción. Ni otra. Ni otra. Y justo cuando ha acabado de tocar, he notado lo de la cuchara de madera demasiado gastada.
En la pausa que se produjo,en ese justo momento. Estiré la mano, y saqué del cajón donde guardamos los cds viejos, un disco de Rubén Blades.

Venir aquí que os voy a enseñar lo que son las decisiones.

Ave maría!

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17 Mayo 2011

El apoyo

Auster: márchate!

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Tags: auster, buenorras

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16 Mayo 2011

¿Y eso?

- Ah!... eso... nuestro empeño de volver a la naturaleza.
- Que mal, ¿no?
- Por el contrario... es un recordatorio natural... natural...!

Si hasta las flores del cazo están a juego

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16 Mayo 2011

Evolución tenaz

Tiempo después, se preguntará: "Y cuándo empezó este abandono..."

Este mellar.

Esta falta de aceite.

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8 Mayo 2011

Mig

"Se levantó decidida a no trabajar por migajas..."

Y se fue a por otras.

Convendrá usté conmigo que están buenísmas, así cuando se intentan comer directamente de la bolsa, y no acaban de salir, y es un poco tortura el tema, pero al final caen... fuera...

Pues eso.

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7 Febrero 2011

Y

Toda la noche jugando delante del ordenador, en una casa que no era mi casa, una silla que no era mi silla, un ordenador que no era mi ordenador.

Sobre las 6 solté el joystick, agotado él, agotado yo. Satisfecho de las misiones cumplidas.

Me levanté sin tocar la silla, dejando que lentamente se deslizase trás de mí, al tiempo que mis piernas se verticalizaban y empujaban despacio el asiento del X-wing. Estiré los brazos en V, y como si tiraran del resto de mi cuerpo me alargue en busca del techo poniéndome de puntillas. Iluminé mi reloj Casio y viendo la hora, se redoblaron las ganas de dormir.

Giré sobre mi eje vertical, y di unos pocos pasos hasta caer horizontal sobre el sofá del salón, alumbrado tristemente por la escasa luz que diagonalmente entraba por el inmenso ventanal de esa casa, que no era mi casa.

La luz provenía del futuro sol. Ese que vive detrás de la montaña.

Amanecía, claro, pero casi sin despertar a la ciudad, a la acera, a la casa que no era la mía.

Claro.

Tumbado bocabajo, aún rondaban en mi cabeza cientos de estrellas cósmicas, así que me giré sobre mi eje horizontal intentando fijarme en algo más real y cercano. Mi bicicleta. Apoyada en frágil equilibrio sobre la mesa del salón, a pocos centímetros del sofá.

Refulgentes se veían las llantas, los radios, las manetas platinas de frenos y cambios. Las letras que deletreaban la palabra C I G N A L...

Y en esas estaba, cuando se encendió la luz de la cocina, y alguien de la casa, simple y llanamente montó una cafetera y se sentó sobre un taburete naranja a esperar.

A esperar el café borbolleante.

Desvelado, me levanté del sofá, entre a la cocina y trabé conversación con el artífice de ese olor poderoso y fantástico... bebí una taza de café solo y volví a estirarme, esta vez sobre el taburete.

De un salto me puse en pie, para acto seguido y muy despacio, casi como si estuviera enhebrando un hilo de color azul en una aguja de coser, procedí a levantar mi bicicleta (azul) en vilo, y sacarla de aquella casa, que no era mi casa, sin golpear ni puerta, ni reja, ni adoquín que acompañaba hasta la acera. Hasta la costura de la ciudad.

Con la claridad despuntando en algún lugar, subí a la bici y a ritmo constante, calle tras calle, en solitario, subí durante 9 transversales, hasta la falda de la montaña. Allí en el anticenit del sol.

Bajé de la bici con la respiración agitada, en enorme contraste con la inamovilidad de todo. La ciudad tumbada horizontalmente a los pies de la montaña. La montaña erguida. La luz, despeñada por la montaña, iluminando claramente, la palabra CIGNAL de mi bicicleta...

Claramente.

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7 Febrero 2011

La inspiraciónica

Érase una vez...

¿Y por qué no dos?

O tres.

O un número indefinido...

Érase arbitrariamente una infinita multitud de ocasiones.............

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