
Dejo encendida la radio, cierro y en 76 pasos estoy en la ferretería.
Entro y tienen puesto Mundo Babel, también.
De repente, me pregunto por qué me sorprende que no suene sólo en mi radio.
La vida mono-empírica que llevamos.
Pido dos tornillos, dos tuercas y al regresar, me sorprende lo contínua que va a ser la mañana.
Que no me olvide de mencionar la connotación de la libertad que rodea a la manzana.
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http://www.myspace.com/music/player?sid=42621532&ac=now
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Las aprieto en mi mano con fuerza.
Antes de entrar.
Antes de salir.
Las llaves de casa y el ascensor.
Como queriendo ahogar el previsible accidente.
El pretérito "Zas" entre la rendija.
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Me entran ganas de pan y café, simultáneamente.
Salgo, cierro la puerta con llave y en unos 15 pasos estoy delante de la panadería de Flor.
Entro.
- Hoy... hoy me apetece una barra de mediterranea!
- Pues esa es la que más me gusta a mí... como huele!
- Y de aquí voy a ver a César a por un café... ¿te traigo uno?
- Pues no... yo es que soy más de la cafetería de aquí atrás.
- ... está bien hecho el café de César.
- Ya... pero es que una vez entré allí, y se me atragantó la tostada y le pedí más café...
- ... (ambos pensamos en café)
- Y no quiso. Así que desde entonces sólo lo tomo en el de aquí detrás.
- ... (el olor a pan casi puede oírse)
- Y es que el café de César lleva muy poco café... mitad café... mitad espuma...
- ... (el olor a pan me llena hasta los huesos)
- Todo espuma... ese café...
- ...
- Aunque (aquí hace una pausa de enorme añoranza) a mi me gusta la espuma del café, también...
Aquí se puede ver a Flor, tomando su primer café con espuma, leyendo la palabra macchiato en un viaje figurado a San Remo, mirando las espumas de otros cafés, mientras espera el suyo, espuma de café de hace siglos, de hace años, de hace minutos... hasta que sube los ojos y me da el cambio.
- Adiós Flor...
- Adiós...
Paso por delante del café de César...
Le saludo.
Sigo.
Doy la vuelta a la manzana hasta la cafetería de detrás.
- Buenos días, me pone un café!
Y el olor a pan empieza a llenar todo el espacio, como la espuma.
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Si los ochenta volvieran,...
... a ver quién no se mete en ellos.
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Hay una especie de superpoder intrínseco adquirido cuando ponemos, no uno, sino dos rollos de papel higiénico encima del váter.
Y esta mañana yo he puesto tres.
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Hecho histórico asociado a la entrada: el papel de los orígenes no era el producto suave y absorbente de nuestros días. En 1935 se lanza un papel higiénico mejorado bajo el reclamo de “papel libre de astillas”. Esto nos hace deducir que lo habitual de la época era que el papel higiénico contara con alguna que otra impureza.
Fuente: Diez curiosidades sobre el papel higiénico.
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Ayp juegan concentrados en una mesa baja atiborrada de legos. La formalidad del juego, hace rato que ha huído por la ventana, pero yo estoy tan concentrado revisando papeles que llego tarde al diálogo:
- Huummm, estás un poco raro hoy!... porque... porque... ¡TENDRÍAS QUE ESTAR MUERTO!...
La frase me pilla tan desprevenido, por la dulzura con que es dicha y la seriedad que envuelve, que la risa sale sola.
- Bang, bang, bang!
Aquí, hay que girar la cabeza para ver quién sorprende a quién.
Bang!
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Hay una caja de dos metros en mitad del salón, que ayp usan como estudio fotográfico de pequeños seres.
Hay un chino en china, que probablemente, a estas horas está juntando partes sueltas de un pedido que llegará a casa en dos semanas.
Hay 4 tomates, una cebolla, dos pimientos, dos cabezas de ajo y un pepino, que esperan pacientes a que 250 grs de pan se endurezcan convenientemente.
Hay ganas de café.
Así va la vida, hoy.
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Para que una frase se quede a medias, tienes que conocerla entera.
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